Descripción del producto
Cuatro muchachos, aún en pantalones cortos, descubren el mundo en Cerralbo, la vida y la muerte bordadas en la boca, desde el asombro ante las palabras maravillosas que envuelven la realidad con el manto de antiguas consejas.
Cerralbo existe como existe Cavalo Morto en un poema de Ledo Ivo. Cerralbo existe porque así lo dicen los mapas. Cerralbo existe y, sin embargo, se inventa en cada una de las páginas de este libro, porque Cerralbo es el lugar donde guardamos el último barrunto de nuestros sueños infantiles.
En Cuando el mundo se llamaba Cerralbo, Ramón García Mateos recrea literariamente ese pueblo salmantino, que agiganta en el recuerdo —donde el tiempo se ensancha y se detiene– hasta elevarlo al territorio mítico de Macondo o Tomelloso o Castroforte do Baralla o Paniceiros o las Tierras Altas de Eliambroz o el condado de Yoknapatawpha.
Cerralbo existe porque lo imagina un niño desde la memoria auroral de Ramón García Mateos, un poeta que escribe prosa.
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